LAS NIÑAS SERÍAN MÁS RESISTENTES AL ESTRÉS OXIDATIVO Y A LOS PROCESOS INFLAMATORIOS QUE LOS NIÑOS
Por primera vez se ha demostrado la existencia de
una asociación entre el sexo del neonato y su capacidad para afrontar el
estrés oxidativo y los procesos inflamatorios. Las niñas recién nacidas
presentan una mayor defensa antioxidante y un menor daño oxidativo en
las membranas celulares que los niños, además de unas mayores
actividades enzimáticas antioxidantes, es decir, responden mejor al
estrés.
Los científicos trabajaron con una muestra formada por 56 mujeres sanas embarazadas, de las que 27 dieron a luz a niños y 29 a niñas. Tras el parto, los investigadores obtuvieron muestras de sangre de la vena y arteria del cordón umbilical y del neonato, que se procesaron adecuadamente para los análisis de estrés oxidativo y evaluación de la señalización inflamatoria.
Los resultados obtenidos indicaron que las niñas se enfrentan mejor al estrés oxidativo y la inflamación, ya que poseen unos sistemas enzimáticos más maduros en el momento del nacimiento, limitando el daño a las células y mejorando su metabolismo celular. Por ello, el sexo del neonato se postula como un factor que influye en el desarrollo de patologías futuras.
Fuente: http://www.nature.com/pr/journal/vaop/ncurrent/full/pr2016112a.html
Neurologia.com
Los científicos trabajaron con una muestra formada por 56 mujeres sanas embarazadas, de las que 27 dieron a luz a niños y 29 a niñas. Tras el parto, los investigadores obtuvieron muestras de sangre de la vena y arteria del cordón umbilical y del neonato, que se procesaron adecuadamente para los análisis de estrés oxidativo y evaluación de la señalización inflamatoria.
Los resultados obtenidos indicaron que las niñas se enfrentan mejor al estrés oxidativo y la inflamación, ya que poseen unos sistemas enzimáticos más maduros en el momento del nacimiento, limitando el daño a las células y mejorando su metabolismo celular. Por ello, el sexo del neonato se postula como un factor que influye en el desarrollo de patologías futuras.
Fuente: http://www.nature.com/pr/journal/vaop/ncurrent/full/pr2016112a.html
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